domingo, 27 de mayo de 2007

La primera fiesta

El Palacete es ya muy complejo, con su recién inaugurado campo de golf, con sus aposentos de verano y su caballeriza, con su sala de cine y su sala de vídeo, con su inmensa y cavernosa bodega y con sus cientos de miles de candelabros.

Pero la Biblioteca se estaba quedando abandonada. Entré ayer en ella y se me deshizo entre los dedos un "Maleus maleficarum". Gran pérdida. Esto no pasará más.

Me nombro a mí misma bibliotecaria de Palacete. Siempre me ha ido el rollo "señorita Rottenmeier".

No parece práctico adoptar el mismo sistema que con las películas. Creo que es mejor limitarnos a anotar recomendaciones y sugerencias sobre lecturas. Por otra parte, la Biblioteca tiene anexa una Sala de Conferencias, donde le explicaremos a Pe la diferencia entre las fuerzas centrífugas y centrípetas, y adoctrinaremos a los demás del mejor modo que se nos ocurra. Nótese que no estoy utilizando el plural mayestático ni el de modestia, y en estos momentos mis otras personalidades están dormidas. El uso del plural está justificado porque, en realidad, espero que cualquiera de los habitantes del Palacete se sienta libre de comentar un libro o de dar una conferencia.

Atención: Comentar la guía telefónica de Tokio NO VALE. Que ya nos conocemos. Y una conferencia sobre diosas del porno tampoco vale, Ant.