La literatura para niños y jóvenes, dicen que es la más difícil que hay (difícil de escribir, se entiende): hay que mantener la atención de un público con tendencia a dispersarse y levantar el culo de la silla con facilidad, además de competir con playstations-teles-internets, con los cómics, con las drogas blandas, incluso con la vecinita del quinto enseñando la goma del tanga por encima de esos tejanos tan ajustados.
Y eso no es nada fácil, ciertamente. Por tanto hay que concederle su parte de mérito a la Sra. Rowling, habiendo conseguido que millones y millones de chavales (400.000.000 de libros vendidos, ahí es nada) se lean por voluntad propia unas 3.000 páginas. Algunos en toda su vida no leerán una décima parte...
Y sí, habéis adivinado: este es un post dedicado a la serie de Harry Potter, hábilmente disfrazado por este su seguro servidor, y publicado con premeditación y alevosía en estas fechas en que la gente, si está, se amodorra ante cualquier cosa que le pongan delante.
O no.
Bueno, para los que sigan leyendo, no hará falta que explique de qué va la serie, ni cada uno de los 7 libros que la componen, ni quiénes son Harry y sus amigos, ni el mundo de magia (que no mágico) en el que viven. Les supongo enterados. Además ya se me ha ido medio post en la introducción... Simplemente diré que son de ese tipo de libros en que la historia va dando saltos de una acción a otra: al principio pasan muchas cosas, al final también, y entremedias nada más que cositas puntuales que van dejando caer pistas para la explosión final que va a llegar con el desenlace.
En realidad a mí siempre me ha parecido estar leyendo los libros de la serie de "Las gemelas en Santa Clara" o "Torres de Malory", de Enid Blyton, pero en versión 2.0. Incluso el Quidditch es una versión sobre escobas del lacrosse, que era el deporte más practicado en Sta. Clara (cosa curiosa, ya que debe ser un deporte bastante bruto a juzgar por cómo van equipados).
En fin, para no ser muy pesado, expondré brevemente los puntos fuertes y los débiles de la saga.
Gashina de piel (TM):
La historia engancha. Tiene las dosis justas de aventura, magia, comedia, terror, amor...
La historia evoluciona, que no es poco, con toda la coherencia que se le puede pedir. Pocos hilos sueltos quedan por atar, y lo que pasa hoy en general siempre tendrá una explicación mañana.
Los personajes evolucionan a lo largo de los 7 años que dura la historia: sus caracteres, sus motivaciones, su pubertad...
Paralelamente a la evolución de la historia y de los personajes, evoluciona también la escritura y el tipo de libro: se pasa de un pequeño libro para niños (del tipo "Manolito Gafotas" pero con más glamour) a un mezcla entre "Hazañas bélicas", James Bond y terror de medio pelo.
No entra en el pantanoso terreno del sexo: no olvidemos que en la última entrega los protagonistas ya tienen 17 años, edad a la que hoy en día los adolescentes han follado más y mejor que todos nosotros juntos; ¡imaginaos en un internado mixto!, o las semanas que Harry y Hermione pasan escondidos, solos, en medio del bosque. Por no decir que seguro que un 80% de los lectores estaban deseando leer algo más húmedo en los 2 últimos libros. Pero la autora, con buen criterio, no ha entrado al trapo.
Hay que sejir trafajando (TM):
El héroe es un tipo individualista, tozudo, incapaz de elegir la mejor opción para resolver un problema. No es que sea un antihéroe, es que a menudo actúa de manera que dan ganas de meterle la varita por salva sea la parte.
El mejor amigo del héroe es tonto y patoso, el típico graciosillo al que deseas ver morir en la siguiente escena (en las pelis este efecto es aún más acusado).
La mejor amiga del héroe es una repelente sabihonda. Eso NO es malo, desde aquí mi solidaridad hacia ella, yo de pequeño era igual; el problema es que hace gala de un carácter irrealmente incoherente cuando se trata de saltarse las reglas. (Para los curiosos, no hay sexo de por medio con Potter, lo cual es un acierto como ya he dicho.)
A algunos personajes la autora los utiliza, literalmente (les podríamos llamar "personajes-objeto") y son tirados a la basura una vez dejan de tener valor para la historia.
Literariamente, deja mucho que desear.
En cada libro aparecen un par de momentos efectistas (muere alguien, despiden a algún profesor, Potter recibe una paliza...). En descargo de la autora hay que decir no obstante que no abusa de ellos, no le fuera a salir un "Leyendas de Pasión", versión mágica.
A destacar el patético epílogo del último libro, malo de solemnidad además de ridículamente innecesario.
Ni chicha ni limoná:
El contexto: en realidad no se necesita mucha imaginación para idear un mundo con sus filias y sus fobias, en el que los magos van a la escuela, copian en los exámenes, se gradúan, encuentran un trabajo, tienen una moneda propia y un banco, hay ministros y una cárcel... Si queréis imaginación, leer cualquier libro de Michael Ende. La Rowling no inventa nada; desde luego no un lenguaje con su gramática y su fonética (o varios, como sí hizo Tolkien), ni una mitologia (o varias, como sí hizo Tolkien), ni saca los nombres de juegos de palabras filolo-etimológicos (como sí hizo, adivínenlo, Tolkien).
Finalmente, decir que el doblaje de las pelis que he visto (creo que la 2 y la 3) me pareció muy malo; esto viene a cuento de que en los libros protagonizados por quinceañeros la traducción es muy importante para que te puedas meter en la historia sin que chirríen según qué expresiones. Desgraciadamente no puedo aportar luz al respecto pues, para qué negarlo, me los he leído todos en inglés (excepto los 2 primeros, ¡y hace tanto que ya ni me acuerdo!). Y miedo me ha dado siempre acercarme a la edición en catalán...
Como resumen, desde luego no es ni la obra maestra que proclaman algunos, ni la mierda-pinchada-en-un-palo que dicen otros.
¿Recomendable? Y por qué no. Se lee rápido y entretiene. Desde luego, antes que cualquiera de Ray Loriga. Lo cual me da una idea para otro post, pero esta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.