sábado, 17 de mayo de 2008
Bad religion
Una amiga reciente acaba de enviudar. Durante algunos días me abstuve de preguntar detalles. Al cabo ella misma me los dio. Su marido, le llamaremos Salmón, murió de una afección cardíaca hereditaria. Claro que Salmón era una persona muy espiritual, una especie de líder new age que se había curado a sí mismo de algún tipo de distrofia muscular (yo lo dudo) y que había curado a su propio padre de la misma dolencia que lo mató a él (también lo dudo). Con un sentimiento trascendente que no envidio, decidió que en la siguiente vida podría resolver más asuntos kármicos, ya que en esta los había acabado todos. De manera que no hizo nada por curarse. Nada quiere decir NADA, ni siquiera ir al médico. Inútiles fueron las súplicas de familia y amigos.
Entendedme, nadie puede estar más a favor que yo del suicidio, siempre y cuando se trate de una acción lúcida y meditada, más al estilo Mishima que al modo del joven Werther.
Pero dejarse morir de una forma tan tonta y con un objetivo tan burro y haciendo sufrir a tanta gente sin ninguna necesidad... Imaginad al padre, curado por Salmón de la cardiopatía, sin poder convencerle de que se aplique la cura a sí mismo; imaginad lo mal que lo está pasando su viuda, imaginad los sentimientos de sus compañeros en la espiritualidad...
En fin, que está bien que se haya nuerto. El mundo mejora cuando se libra de tales verrugas. Salmón: ¡tururú!
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4 comentarios:
Vaya, has espoileado el final...
Creo que no la había leído.
Ah!, los actos de fe...
Él que se joda, pero con su egoismo ha jodido a más gente.
Yo creo que hay que ser muy idiota o muy pretencioso para creer que no puedes hacer nada más en la vida y por tanto querer irte a otro mundo. ¡Este es enorme, sólo hay que seaber buscar!!
PD. ¿Tu amiga lee este blog?
pero es cada uno no puede hacer con su vida lo que quiera? incluso acabarla?...por desgracia no somos islas... pero eso son daños colaterales.
Si ya me da pereza leer posts, go figure los libros que comentáis...
Yo soy hombre de solapas.
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